15 de diciembre de 2018

Proyectos 2019


Ya está próximo el final de 2018, y como cada año, es tradición hacer una lista de deseos para 2019… que después nunca se cumplen. Así que en lugar de deseos, este nuevo año me voy a proponer una serie de proyectos (de esta forma me aseguro de que los cumpliré todos, ya que si lo empiezo y lo abandono, el proyecto “ha sido cumplido” en cierto modo).

El objetivo de estos proyectos es retomar mi carrera de Desarrollo de Videojuegos, así que obviamente todos girarán en torno a los videojuegos. Básicamente se podrán dividir en dos ramas: teóricos y prácticos.

En el apartado teórico, mi idea es comenzar lo que se podría llamar un “Curso de Desarrollo de Videojuegos Indie”. Con esto quiero ayudar a aquellos que estén interesados en adentrarse en este mundillo, repasar todos los conocimientos que se me hayan oxidado durante este tiempo parado y, obviamente, solventar las carencias que tengo y que identifiqué en mi primera etapa como freelance. Para este “curso”, me centraré, principalmente, en redactar artículos sobre la industria y tutoriales, aunque no descarto poder ampliar lo dicho según avance el proyecto.

Por lo que respecta al práctico, mi objetivo es revivir Dark Elf Studios (si lo de las nuevas cuotas de autónomos es cierto; si no, ya veremos cómo me apaño). Tengo varios proyectos casual en la chistera, aunque principalmente me centraría en un TGC (Trading Card Game) para dispositivos móviles y un RPG (Role Playing Game) para PC. De estos proyectos ya hablaré más adelante.

Y como último proyecto, casi se podría llamar el proyecto estrella (el que más ganas tengo y que nada tiene que ver con videojuegos), voy a realizar lo que yo he llamado “El Camino del Elfo”. Básicamente, la idea es llegar caminando desde mi casa hasta Santiago de Compostela… ¡1130 Km! Esto será en verano, así que ya hablaré de ello cuando se aproximen las fechas.

Pues eso es lo que me depara 2019. ¡A ver qué tal se da!

P.D.
También he de reeditar un poco el blog, que tras el cierre de algunos servicios, algunas cosas no se ven bien.

13 de junio de 2018

Hardcore

Hoy en día, desarrollar videojuegos se ha vuelta cada vez más "sencillo". Existen multitud de motores que te facilitan la vida a la hora del desarrollo, hasta el punto de que existen casos en los que puedes desarrollar sin escribir una sola línea de código. Y como yo soy muy raro, pues cuando más "sencillo" es el mundo del desarrollo de videojuegos, me enbarco en un proyecto que quizás no me sirva para nada, ya que obrendré conocimientos a nivel teórico y técnico, pero que es posible que nunca los necesite a nivel profesional en la vida: comienzo con el desarrollo de un Game Engine.

Las princfipales razones para ellos son dos:
  • En primer lugar, hace mucho, pero MUCHO que no programo (escribir scripts no lo considero programación real, matadme si quieréis por ello). Durante la carrera era algo que me encantaba y que se me daba realmente bien, y hace unos días, intenté escribir un código en C++ y tarde muchisimo porque estuve más tiempo en Google buscando documentación que escribiendo lineas, porque practicamente he olvidado todo lo que aprendí (menos conceptos básicos, obviamente). Así que desarrollar una aplicación tan compleja me ayudará a recuperar, profundizar y ampliar mis conocimientos de programación.
  • Y en segundo lugar, el conocer el funcionamiento interno de un motor de videojuegos me permitirá poseer unos conocimientos técnicos que, aunque seguramente no los utilice porque nunca podré crear algo al nivel de los motores comerciales, ampliaré mis conocimientos, que eso es algo que nunca está de más.
 Esta "idea loca" es el principio de un cambio de filosofía que estoy experimentando, por el cual estoy dejando de preocuparme por factores externos y sociales, y simplemente me dedico a, por decirlo de alguna forma, ampliar conociemientos y mejorarme a mí mismo. Lo que tenga que llegar, ya llegará, no debo preocuparme por no tenerlo todo ya.

12 de abril de 2018

Naturaleza

A veces, nos vemos presionados por factores externos que nos condicionan para actuar de una determinada manera, para que hagamos las cosas de una forma concreta. Todo el mundo opina que así han de hacerse las cosas, y debido a la presión social y al miedo al rechazo, acabas siendo uno más.

Desde que comencé con el desarrollo de videojuegos, he seguido determinadas pautas; pautas que determinan la forma en que funciona la industria, las cuales has de seguir porque así es como ha de ser para que el producto funcione. Como ya sabéis, la cosa no funcionó, y siempre he creído que fue por culpa mía, que quizás no puse suficiente empeño y fuerza de voluntad, que no me esforcé lo suficiente en seguir dichas pautas para que el proyecto saliese adelante. Y tras un tiempo de reflexión, he llegado a la conclusión de que, efectivamente, fue mi culpa, pero por otros motivos.

Yo siempre he sido algo rarito, para que nos vamos a engañar. Siempre he hecho las cosas a mi propia manera, sin importarme si acababan bien o mal, y me divertía con ello. Podríamos decir que siempre me gustó nadar contracorriente. Pero llegado a cierto punto, comencé a seguir las pautas que me dictaban aquellos que ya habían recorrido el camino que tenía por delante, y que por lo tanto contaban con más experiencia. Acepte el paradigma de que así debían hacerse las cosas, y no de otro modo. Pero,a causa de ello, dejé de divertirme.

Mirando atrás, veo que el año que pasé como desarrollador freelance no lo disfrute, todo fue estrés a causa de hacer viables los proyectos, de conseguir hacer algo que funcionase. En ese momento no me di cuenta de ello, yo simplemente hacía lo que tenía que hacer. Es ahora que puedo mirar atrás y reflexionar, que me doy cuenta de ello. Por lo tanto no lo considero una perdida de tiempo. Sin embargo, estos meses que he estado desarrollando para mí mismo, que los he disfrutado. Por ejemplo, me he divertido muchísimo diseñando un MMORPG que seguramente nunca pueda llegar a implementar, pero he disfrutado el proceso y he aprendido.

Y es que siendo sinceros, así es como me gusta hacer las cosas. Me gusta hacer proyectos que me apasionen, aunque sólo sea a mí, y nunca lleguen a ser rentables. Esta es mi forma de ser, mi naturaleza, y creo que renegar de ella es lo que me llevo a fracasar en mis anteriores proyectos y, en cierto modo, casi hasta a deprimirme.

Así que he decidido dedicarme a hacer lo que me gusta, independientemente de que sea o no lo que se supone que se ha de hacer, independientemente de que no cumpla con esas pautas que otros han dictado. Y aunque fracase, me habré divertido en el proceso, y no me arrepentiré, ya que, al fin y al cabo, ¿de qué sirve vivir esta vida si no nos divertimos en el camino?

11 de noviembre de 2017

¿Qué ha pasado aquí?

Sí, la web está distinta. Como se puede observar a simple vista, he cambiado el diseño de la misma, a uno más minimalista y elegante (del que estoy bastante orgulloso, me gusta mucho el resultado final). Pero a un nivel más interno (aunque también observable), he decidido reiniciar el blog. Llevaba bastante tiempo con la idea de, digamos, empezar de cero, rondándome por la cabeza, y finalmente he decidido llevarla a cabo.

Espero que esta nueva etapa sea más fructífera que la anterior, y como primera mejora remarcable, al fin he completado la página autobiográfica de la web, donde cuento un poco quien soy y como he llegado hasta aquí.